Fenómenos meteorológicos extremos y cambio climático

Por: marioyaranga
  • Cada año, el Estado debe estar preparado para el peor escenario; como el Fenómeno El Niño del año 81-82 o del 97-98.
  • Estos cambios en los regímenes de lluvias (tal como las conocíamos en el siglo XX) son parte del cambio climático que estamos experimentando en el siglo XXI.
  • Debemos involucrarnos activamente en acciones de prevención, que comprenden desde monitoreo de lluvias y caudales, hasta los presupuestos participativos, sin dejar de prestar atención a los conocimientos ancestrales o locales.

El Perú es el tercer país más vulnerable al cambio climático después de Bangladesh y Honduras, según indica el Tyndall Center de Inglaterra. La vulnerabilidad climática significa el grado de susceptibilidad de un territorio que varía según su exposición, sensibilidad y capacidad adaptativa al cambio climático.

Desde 1990, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) viene emitiendo informes al respecto. Precisamente en el 2014 se mencionó acerca de la “modificación de los patrones de descarga de los ríos”, debido al cambio climático. Además de generar un impacto directo en el ambiente, el cambio climático afecta la salud, la economía y diversos aspectos de la población.

Entre 1997 y el 2006, los fenómenos hidrometereológicos (sequías, fuertes lluvias, inundaciones, heladas, granizadas) se han incremento más de seis veces. Mientras que eventos climáticos extremos como huaicos, y el Fenómeno El Niño se producen con mayor frecuencia e intensidad.

“Aunque todavía existan algunas personas escépticas, respecto a lo que estamos experimentando con el cambio climático, todos debemos tener claro que el incremento sostenido de la temperatura promedio del planeta favorece la evaporación del agua de mar y, con ello, el aumento de humedad en la atmósfera que termina por originar las lluvias. Ello, además influye en la economía del país y en la vida de cada uno de sus pobladores”, asegura Edson Plasencia Sánchez, especialista en gestión ambiental.

Durante el 2016 A causa del Fenómeno El Niño, que fue pronosticado como el más intenso, el país afrontó una serie de cambios durante el 2016. Es así que el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) registró 2.508 emergencias por desastres naturales en el país. El saldo fue: 146 fallecidos, 66 desaparecidos, 637 heridos, 78.773 damnificados, miles de viviendas y hectáreas de cultivo destruidas. Tras evaluar esa situación, el Gobierno declaró en estado de emergencia a 1.264 distritos de 14 departamentos por El Niño, y a 335 distritos de 10 departamentos, por las heladas.

Presupuesto para emergencias 2017

Aunque haya pasado desapercibido, desde el 2011 el Perú cuenta con un marco normativo al respecto: el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (Sinagerd), que involucra a entidades públicas (de todos los niveles de gobierno), al sector privado y a la ciudadanía en general. Sin embargo, su implementación aún es muy lenta.

En lo que va del año, se han registrado 552,866 personas afectadas, 62,642 daminificados, 115,748 viviendas afectadas, 62 personas fallecidas, 170 heridas y 11 desaparecidos, según reporte del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN); cifras que han dejado las lluvias, huaicos y desbordes a nivel nacional. “Cada vez existirán mayores condiciones para que se produzcan más lluvias.

Lamentablemente no tenemos control sobre donde, o cuando, se producirán. Estos cambios en los regímenes de lluvias (tal como las conocíamos en el siglo XX) son parte del cambio climático que estamos experimentando en el siglo XXI”, explicó Plasencia.

Por su parte, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) indicó que se tiene 800 millones de soles. Sin embargo, Sánchez Plasencia, señala que lo que debe hacer el Estado, es estar siempre alerta y preparado para el peor escenario; es decir, cada año debe prepararse para un Fenómeno El Niño tipo el del año 81-82 o del 97-98.

Además, debe hacerlo a nivel central (INDECI, CENEPRED), regional (Autoridad Local del Agua, Asociación de Regantes) y municipal (mapas de riesgos, simulacros). Todo ello con el fin de contar con causes limpios, embalses y canales de regadío en buen estado. Aparte de las lluvias, es posible que el fenómeno de los vientos fuertes (mayores a 60 Km/h) se presente en el país y resulte aún más perjudicial por el alto número de víctimas mortales que registra en las estadísticas de Indeci.

Finalmente, la mejor forma de hacer frente a estas situaciones es estando preparados. Ante ello, Sánchez Plasencia hace una última recomendación: “involucrarse activamente en acciones de prevención, que comprenden desde monitoreo de lluvias y caudales, hasta los presupuestos participativos, sin dejar de prestar atención a los conocimientos ancestrales o locales”.

Movimiento Ciudadano frente al Cambio Climático – MOCICC

Descarga el Boletín ECOS, edición enero-febrero.

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