“La llamada de Lima a la Acción Climática” está lejos de lograr un nuevo acuerdo vinculante en París

Por: marioyaranga

Después de dos semanas de intensas negociaciones y, de un proceso de año y medio desde que se eligió a Perú como país anfitrión de la COP20, los resultados que dejó el borrador aprobado en Lima están lejos de lograr un nuevo acuerdo global vinculante el próximo año en París.

Por Carolina Camelo

Al finalizar la COP19 en Varsovia, la cual es considerada uno de los fracasos de las negociaciones climáticas, se tuvo claridad en que se debía redireccionar el proceso para seguir avanzando y así establecer compromisos ambiciosos y equitativos  basados en los hallazgos de la comunidad científica. Lamentablemente la decisión en Lima no recoge ninguno de los siguientes elementos:

La ambición en la reducción de emisiones de gases efecto invernadero no se ve reflejada en el acuerdo al no contar con metas concretas. Si bien por primera vez todos los países tendrán que presentar sus compromisos cuantificables de reducción de gases de efecto invernadero para marzo del 2015, solo a partir de ese momento se determinará si estos compromisos de voluntad política son lo suficientemente ambiciosos como para limitar el calentamiento global a los 1.5°C.

Las responsabilidades comunes pero diferenciadas, se mencionan superficialmente en el texto sin dar mayores herramientas sobre su articulación con los principios de justicia y equidad. Es de conocimiento público que no todos los países pueden tener el mismo nivel de exigencia ya que los grandes emisores de CO2 tienen un compromiso histórico con el planeta, razón por la cual sus medidas de reducción deben ser lo suficientemente ambiciosas al igual que su aporte en materia de financiamiento, transferencia de tecnología y capacidades para apoyar a los países más pobres y vulnerables. Entre ellos los estados insulares que se han sido azotados por el drástico cambio del sistema climático.

Tampoco se llegó a un consenso sobre la estructura legal del acuerdo, lo que deja nuevamente un margen muy amplio para el cumplimiento o no de los compromisos establecidos por las Partes. Por otro lado, ciertos mecanismos como el de pérdidas y daños y financiamiento carecen de detalles para promover su efectividad y posterior implementación.

El acuerdo de Lima no aporta suficiente claridad sobre la hoja de ruta para llegar a los USD$ 100 mil millones anuales prometidos para el Fondo Verde. No hubo mayores avances en recursos públicos para la adaptación, siendo este tema crucial para los países en desarrollo y las economías emergentes. De igual manera, la lucha que ha promovido la sociedad civil para demandar la transición de combustibles fósiles a las energías renovables, tampoco se vio reflejada  en el documento que ha sido catalogado como exitoso por el sector oficial.No hay referencias a los derechos humanos o justicia climática en ninguno de los párrafos que comprenden el acuerdo.

Otro de los puntos en los que se insistió todo el año, fue el de elevar la meta de reducción de emisiones previa al 2020. Actualmente, el segundo periodo del Protocolo de Kioto tiene como meta un 18% de reducción de emisiones hasta ese año, pero ya se ha observado que es necesario incrementar esa meta si se pretende establecer un nuevo régimen climático más exigente, que realmente nos lleve a mantener la temperatura a niveles seguros. Sin embargo, los gobiernos no tomaron ninguna medida significativa para incrementar la escala de la acción climática en los años previos al 2020, centrándose en promesas de acción a partir de dicho año.

“Estos logros son muy insuficientes pues carecen de precisiones especificas sobre cómo se van a aplicar y queda pendiente la definición clara de las ambiciones en mitigación y otros elementos de la Contribuciones Nacionales que son clave y deben incluirse en el acuerdo multilateral a suscribirse en Paris”, dijo Rocío Valdeavellano, coordinadora nacional del MOCICC, “el riesgo es que el Perú no establezca claramente su hoja de ruta para precisar sus contribuciones nacionales que deben ser definidas y que en relación a la legislación y normatividad, pasada la COP, se prioricen otros temas no avanzando las iniciativas frente al cambio climáticopor definir hacia el nuevo acuerdo global”.

“Como MOCICC luchamos por una rápida y drástica reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar un aumento de la temperatura promedio global mayor a 1,5º Celsius. Esta, como una exigencia de los pueblos, solo será posible de alcanzar con su participación directa y efectiva en la toma de decisiones y el ejercicio del control social con igualdad y equidad. De lo contrario seguirá primando el mercado y los intereses corporativos por generar más y más ganancias a cualquier costo” anotó Lorena Del Carpio, miembro del comité coordinador del MOCICC.

“Lo que evidencia el resultado de la COP 20 es que los gobiernos nos han vuelto a fallar al no tomar las medidas necesarias para evitar un calentamiento de la tierra menor a 2ºC, y ni mencionar los 1,5ºC. Y no vamos a lograr esa meta a menos que enfrentemos el problema de fondo, que es que el sistema económico global en el que vivimos es el principal causante de las emisiones de gases de efecto invernadero, afirmó Jorge Meneses, coordinador ejecutivo del MOCICC, “mientras los gobiernos no se enfrenten a las grandes industrias y capitales e implementen una verdadera regulación – que implicará que el margen de ganancias de estas industrias se reduzca – todo seguirá igual. Lo que no parece ver los gobiernos es que reducir el margen de ganancias económicas hoy equivale a salvar el planeta. No hay crecimiento económico posible si no existe planeta en el que vivir”.

“Seguiremos luchando desde la sociedad civil, señalando con claridad y persistencia los puntos pendientes por definir hacia el nuevo acuerdo en París. Levantaremos nuestra voz de manera unificada, planteando un diálogo con la Presidencia a la vez que nos articularemos con las redes internacionales para también incidir en los diferentes países”, concluyó Valdeavellano.

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